lunes, 15 de enero de 2018

El Buscador I


Y finalmente lo encontró. Sin saber que lo estaba buscando. Es más, todavía hoy, tanto tiempo después, no se sabe si Él encontró ese cúmulo de hojas o si el cúmulo de hojas lo encontró a Él. 

Hacía poco tiempo se había mudado a esa casa, con todo lo que implica. Era empezar de nuevo. O casi. Dejar, abandonar, soltar. Iniciar, comenzar, intentar. Y decidió, antes de invadir lo nuevo con lo viejo, buscar con qué lo viejo recibía la novedad.

Recorrió todos los rincones de la casa, una vez más. Levantaba la alfombra, espiaba detrás de los muebles, abría armarios y cajones… Y finalmente lo encontró. Frente a sus ojos había un cúmulo de hojas amarillentas, con ese hermoso aroma a libro antiguo. De inmediato se puso a hojear esos manuscritos con un cariño reverencial.

lunes, 1 de enero de 2018

Joan Wilhelm Bøkgaard, el escritor

Se hizo valer de su linaje, su sangre y su apellido. Joan Wilhelm Bøkgaard nació en un mundo rodeado de libros. Se empapó de lecturas y más lecturas. Refugiado en una pequeña granja al norte de Noruega, en aquellos campos desolados y distantes. Su padre era el único bibliotecario del pueblo y siempre se lo podía encontrar colgado de alguna estantería husmeando libros. Allí tenía todo lo que necesitaba...
Bøkgaard se jactó de haber leído miles de libros, cuando dicen que solamente uno poseyó en sus manos. Tal vez sentía que en cada abrir uno nuevo era. Las palabras impresas no eran las que cambiaban. Era él, era su lectura, su interpretación, su percepción...
Bøkgaard siempre se nutrió de aquella delgada línea entre la realidad y la ficción. Decía que la ficción desconoce la verdad y la mentira. Que somos un puñado de contingencias. Todo a su alrededor era susceptible de ser transformado en un relato. Siempre llevaba un anotador en su mano y siempre estaba al acecho. Sus textos mantienen esa marca impresa...
En este primer libro se vio reflejada una mezcla de situaciones y sensaciones que se repetirían a lo largo de los años en otras de sus obras. Podemos recorrer una serie de cuentos con tinte satírico, tales como “Eso de escribir”, “Predicciones II” y “Catálogo de artistas”. Textos que se arman de la exageración y la desacomodación lúdica de lo cotidiano como “Culicidae: Sanguinem sitienti”, “La venus de Milo” y “Análisis de frases”. O se puede degustar cuentos con un tono de seriedad y profundidad que se insertan en la naturaleza humana como “El pozo”, “Ser y Tiempo” o “El soldado y la guerra”. Esa gama de diversidades características de Bøkgaard, fue su carta de presentación para el mundo literario...
Al día de hoy, poco se sabe de Joan Wilhelm Bøkgaard. Muchas voces son las que dicen que sigue refugiado en su cálido aposento. En aquella habitación crepuscular. Algo descuidada y desordenada. Desbordada de manuscritos, hojas y libros. Cuando no está leyendo, está escribiendo. O acaso leer y escribir sean lo mismo".

Pablo de Santis y Bøkgaard

Pablo de Santis recibiendo un ejemplar de "Crónicas de Bøkgaard", dedicado por uno de los autores...