domingo, 29 de abril de 2018

¿Nos ayudas a publicar nuestro primer libro?

Desde nuestra más temprana edad, o al menos desde que tenemos recuerdo, deseamos cumplir un SUEÑO: publicar un libro. Escritores somos desde que empezamos a escribir, y nunca dejaremos de serlo. Pero gracias a tu colaboración podremos hacer realidad nuestro sueño.
Nuestro proyecto consiste en editar el libro electrónico y 100 ejemplares en papel.
El dinero recaudado nos permitirá realizar una autopublicación con una edición de calidad, que incluye maquetación, diseño de interior y de tapa, los trámites legales y la impresión de los ejemplares en papel. Todo monto que supere el objetivo económico planteado será destinado a la difusión y distribución de los libros.
Sabemos que el Mercado Editorial se maneja con intereses y valores incompatibles con los nuestros. Por eso hicimos una opción filosófica y artística de autopublicar trabajando codo a codo con una Editorial Indie, es decir, independiente de las grandes corporaciones editoriales. Esta decisión hace que se dificulte solventar los gastos que demanda la inversión inicial, así como todo lo relativo a la difusión. Y es por eso que CONTAMOS CON VOS. Y por esa razón, también, presentamos nuestro proyecto en una Plataforma de Financiamiento Colectivo de confianza.
¿Qué necesitamos, deseamos, te pedimos?. En primer lugar, sin costo económico alguno para vos, que nos des una mano difundiendo el proyecto (tanto para recaudar fondos como para vender el libro). Y, en segunda instancia, si es que querés y podés, que colabores económicamente seleccionando algunas de las recompensas ingresando AQUÍ.



Y para finalizar...
¿Quiénes somos?
Javier Giangreco y Jeremías Giangreco


¡¡¡GRACIAS!!!

domingo, 1 de abril de 2018

Crónicas de J. W. Bøkgaard (índice)

Prólogo del Prólogo..........................................
Prólogo.............................................................
El Buscador I…………………………………..
Las palabras y las cosas……………………...
Análisis de frases……………………………..
Un día especial………………………………..
Predicciones I…………………………………
Predicciones II………………………………..
Ser y Tiempo………………………………….
El filosófo que quería ser existencialista…..
Catálogo de artistas………………………....
Eso de escribir……………………………….
Inspiración I………………………………….
La escritura, la inspiración y otras yerbas..
El eterno……………………………………..
Un cuadro en la pared……………………..
El pozo……………………………………....
La inquietud…………………………………
Culicidae: Sanguinem sitienti……………..
El soldado y la guerra……………………..
En busca del regalo perfecto…………….
El arte de la kinésica………………………
El buzo sin su botón……………………....
La venus de Milo…………………………..
Besos ahorrados…………………………..
Un viaje al parque………………………....
En la azotea………………………………..

jueves, 15 de marzo de 2018

El Buscador V

La vida es espera. El encontrar, o no, lo que se busca da sentido a la búsqueda. El que llegue, o no, lo esperado da sentido a la espera. El futuro resignifica el pasado. Si llega lo esperado fue una espera fructífera; si no llega es una decepción.
Todavía hoy, tanto tiempo después, no se sabe si Él encontró ese cúmulo de hojas o si el cúmulo de hojas lo encontró a Él. Pero lo que sí podemos decir es que hoy Él es, también, ese cúmulo de hojas que (lo) encontró.
Él es, también, Joan Wilhelm Bøkgaard. Tanto como Bøkgaard es Markieff o Giantino. Y tanto como Bøkgaard es Markieff y Giantino.
Esos papeles que encontró al mudarse a su nueva casa, esas hojas firmadas por autores desconocidos por él, esos textos escritos por esos otros que él no había sido hasta ese momento, dieron lugar, habilitaron el surgimiento de alguien, de un Alguien: J. W. Bøkgaard.
Él leyó esos cuentos, ensayos, garabatos. Los compiló. Seleccionó algunos. Descartó otros. Modificó. Corrigió. Cambió. Borró. Tachó. Agregó. Alteró. Incorporó. Creó. Todo eso hizo con ese cúmulo de hojas. Y más.
El futuro resignifica el pasado. La vida es espera. La vida es búsqueda. La vida es relato. Somos y no somos. Somos una Crónica. Somos un género literario, una recopilación. Somos narrador y testigo presencial a la vez. Somos la sombra reflejada en el espejo. Somos un relato inacabado en busca de sentido, (re)leyéndonos, (re)escribiéndonos.
Crónicas de J. W. Bøkgaard intenta ser, a sabiendas de la imposibilidad de tal aventura, el fiel reflejo de ese camino.

jueves, 1 de marzo de 2018

El Buscador IV

Somos. Somos lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos. Somos lo que estamos siendo, y lo que no. Somos lo que fuimos, y lo que no. Somos lo que seremos, y lo que no. Somos lo que deseamos, y lo que no. Somos lo que necesitamos, y lo que no. Somos lo que estamos pensando y lo que no estamos pensando. Somos lo que estamos sintiendo y lo que no estamos sintiendo. Somos y no somos.
Somos lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros”, dijo Jean-Paul Sartre. “Somos lo que hacemos para cambiar lo que somos”, agrega Eduardo Galeano quien, a su vez, ha dicho que “somos las historias que vivimos… Los científicos dicen que estamos hechos de átomos, pero a mí un pajarito me contó que estamos hechos de historias”.
Somos un telar de narrativas, voces, palabras, historias, pensamientos, hechos, actos, sentimientos emociones, recuerdos; que se tejen y destejen con otras narrativas, voces, palabras, historias, pensamientos, hechos, actos, sentimientos emociones, recuerdos. No voy rumbeando en una sola dirección; no voy en un único sentido. En la subjetividad acontece lo plural. La fragmentación, en cambio, requiere la idea de un todo previo. Estar plural, sin embargo, es ser testigo de mi propio pasaje por estares que hacen diferencias que la conciencia intenta, a posteriori, integrar.
La idea de subjetividad responde a la condición trágica del producirnos como devenir, como tensión constante. La tensión no es movimiento pero tampoco es quietud; es inquietud. El arco tensa la cuerda porque cada extremo tira para su lado. Esa cuerda no está en movimiento pero tampoco está quieta; está inquieta. Eso somos, parafraseando a San Agustín: un ser de corazón inquieto. La subjetividad como producción de deseo, como experiencia vital de la creación de sentidos. La subjetividad resulta ser un discurso de multiplicidades singulares que es constitutivo del entramado que sostiene el concepto de subjetividad. En palabras de Borges, “somos la famosa parábola de Heráclito el Oscuro”.
La potencia de enunciar no coincide con el acto enunciado. La pluralidad de subjetivaciones posibles y por decir no llegan al enunciado sino como silencios, exclusiones, (auto)censuras, inexistencias. Siempre es poco lo que se dice comparado con lo que se podría decir.
Soy quien digo ser. Somos quienes decimos que somos. Somos quienes otros dicen que somos. Somos ese otro que está siendo, también. Porque somos narrativa, relato, palabra...
La Condición Plural de la Subjetividad que se juega en la Identidad Narrativa. Eso somos.

jueves, 15 de febrero de 2018

El Buscador III

Una tarde de otoño se situó en su silla reclinada, se acomodó los lentes, destapó el bolígrafo y comenzó su escritura:

Se hizo valer de su linaje, su sangre y su apellido. Joan Wilhelm Bøkgaard nació en un mundo rodeado de libros. Se empapó de lecturas y más lecturas. Refugiado en una pequeña granja al norte de Noruega, en aquellos campos desolados y distantes. Su padre era el único bibliotecario del pueblo y siempre se lo podía encontrar colgado de alguna estantería husmeando libros. Allí tenía todo lo que necesitaba.” (p. 1)

Así introducía a este misterioso personaje en aquella aleación de reseña y trama biográfica. Recorriendo ese mundo de letras y símbolos, junto con sus principales influencias. Un camino que iniciaba por escritores de la literatura universal como Edgar Allan Poe, Oscar Wilde, Victor Hugo y Dante. Su temprana curiosidad por filósofos como Nietzsche, Sartre, Descartes, Schopenhauer, Heidegger, Hume, Derrida o Vattimo. Pensadores como Séneca, Foucault, Camus, San Agustín y Valéry. Compartiendo su vida con Cortázar, Sábato, Marechal y Borges. A raíz de estas influencias literarias, la muerte, el destino, el tiempo, la verdad, la existencia, la identidad, el lenguaje, el caos y el arte fueron los hilos que atravesaron sus obras, sin perder la riqueza de la cotidianeidad y lo absurdo.

....Bøkgaard se jactó de haber leído miles de libros, cuando dicen que solamente uno poseyó en sus manos. Tal vez sentía que en cada abrir uno nuevo era. Las palabras impresas no eran las que cambiaban. Era él, era su lectura, su interpretación, su percepción.” (p. 2)

Heráclito y el río cambiante, el devenir constante. El sentido de la escritura y la (de)construcción de sentido. Jerónimo Giantino dice a través de Agustín Cuore que un libro en un estante no es más que un cúmulo de hojas unidas por vaya a saber uno qué misterioso pegamento; “sólo es literatura cuando se lo lee”. La obra es tal en tanto abierta al lector, en un acto co-creador con su escritor que, en ese instante, deja de ser el único autor.
No dudó en repasar los libros que tal vez le valieron el renombre: El círculo hermenéutico, una novela que pone en jaque la idea del conocimiento y la erudición, la verdad y las interpretaciones, el sentido común, y la influencia de la literatura en la idiosincrasia de una sociedad. También Ficciones Filosóficas, aquel compilado de textos en forma de ensayos que también fue editado bajo otro título: Relatos Filosóficos. En dicha obra se encuentran diversos escritos de ficción, relatos, donde, a su vez, aparecen ideas filosóficas originales y de las otras.

Bøkgaard siempre se nutrió de aquella delgada línea entre la realidad y la ficción. Decía que la ficción desconoce la verdad y la mentira. Que somos un puñado de contingencias. Todo a su alrededor era susceptible de ser transformado en un relato. Siempre llevaba un anotador en su mano y siempre estaba al acecho. Sus textos mantienen esa marca impresa.” (p. 2)

Siguiendo su camino se detuvo a repasar su libro iniciático: Crónicas de J. W. Bøkgaard, donde aparecen sus primeros cuentos que con el pasar el tiempo se iban a transformar en históricos y memorables. Es el caso de escritos tales como “El eterno”, “El filósofo que quería ser existencialista” o “Un cuadro en la pared”. También encontramos ensayos ficcionales como “Predicciones I” y “La escritura, la inspiración y otras yerbas”, en el cual expone su camino como escritor y lo que eso conlleva.

En este primer libro se vio reflejada una mezcla de situaciones y sensaciones que se repetirían a lo largo de los años en otras de sus obras. Podemos recorrer una serie de cuentos con tinte satírico, tales como “Eso de escribir”, “Predicciones II” y “Catálogo de artistas”. Textos que se arman de la exageración y la desacomodación lúdica de lo cotidiano como “Culicidae: Sanguinem sitienti”, “La venus de Milo” y “Análisis de frases”. O se puede degustar cuentos con un tono de seriedad y profundidad que se insertan en la naturaleza humana como “El pozo”, “Ser y Tiempo” o “El soldado y la guerra”. Esa gama de diversidades características de Bøkgaard, fue su carta de presentación para el mundo literario.” (p. 4)

También exploró su pública y reconocida amistad con Antonio Nikolas, el afamado crítico socio-cultural, a quién no sólo veía como su excéntrico profesor en la Universidad de Friburgo sino como aquel mentor y colega de intrincados, inconducentes y cordiales debates que podían vestirse de ideas. Un “perpetuo colaborador implícito”, como solía decir.
Finalmente se vio sumido en la incógnita sobre la manera en que debía culminar su texto; cuál sería su final. Él se sentía otra persona al impregnar cada palabra en la hoja, se situaba en la piel de su personaje, vivía su vida. Era todo un escritor profesional y reconocido. Con su basto y extenuante catálogo de trabajos.

"Al día de hoy, poco se sabe de Joan Wilhelm Bøkgaard. Muchas voces son las que dicen que sigue refugiado en su cálido aposento. En aquella habitación crepuscular. Algo descuidada y desordenada. Desbordada de manuscritos, hojas y libros. Cuando no está leyendo, está escribiendo. O acaso leer y escribir sean lo mismo."

La veracidad de la biografía publicada aún sigue siendo temática de grandes debates historiográficos entre numerosos críticos.

jueves, 1 de febrero de 2018

El Buscador II


Una página lo llevaba a la otra, un párrafo al otro, un cuento al siguiente. Tuvo que obligarse a detener su lectura. No sabía a qué hora había subido ni tampoco a qué hora iba a bajar. ¿Qué significaban aquellos papeles que tenía por delante? Esos papiros con símbolos escritos a puño, rodeados de garabatos y amurallados con anotaciones. Cubiertos de polvo. Algunos estaban firmados por un tal Jerónimo Giantino, otros por un tal L. S. Markieff. En algunos se entremezclaban dos tipos de letra diferentes. Había un poco de todo: ensayos, cuentos fantásticos, cuentos realistas, crónicas humorísticas. Había incluso varios relatos inacabados.

Se preguntó por el origen de aquel universo de letras. Inútilmente intentó rastrear los textos; nada salía a la vista. Un pensamiento lo acechó: pertenecían a los antiguos propietarios de su actual morada. Escritores desconocidos, nóveles y entusiastas. Lo que yacía en sus pegajosas manos eran escritos inéditos.

lunes, 15 de enero de 2018

El Buscador I


Y finalmente lo encontró. Sin saber que lo estaba buscando. Es más, todavía hoy, tanto tiempo después, no se sabe si Él encontró ese cúmulo de hojas o si el cúmulo de hojas lo encontró a Él. 

Hacía poco tiempo se había mudado a esa casa, con todo lo que implica. Era empezar de nuevo. O casi. Dejar, abandonar, soltar. Iniciar, comenzar, intentar. Y decidió, antes de invadir lo nuevo con lo viejo, buscar con qué lo viejo recibía la novedad.

Recorrió todos los rincones de la casa, una vez más. Levantaba la alfombra, espiaba detrás de los muebles, abría armarios y cajones… Y finalmente lo encontró. Frente a sus ojos había un cúmulo de hojas amarillentas, con ese hermoso aroma a libro antiguo. De inmediato se puso a hojear esos manuscritos con un cariño reverencial.

¿Nos ayudas a publicar nuestro primer libro?

Desde nuestra más temprana edad, o al menos desde que tenemos recuerdo, deseamos cumplir un SUEÑO: publicar un libro . Escritores somos ...