jueves, 15 de marzo de 2018

El Buscador V

La vida es espera. El encontrar, o no, lo que se busca da sentido a la búsqueda. El que llegue, o no, lo esperado da sentido a la espera. El futuro resignifica el pasado. Si llega lo esperado fue una espera fructífera; si no llega es una decepción.
Todavía hoy, tanto tiempo después, no se sabe si Él encontró ese cúmulo de hojas o si el cúmulo de hojas lo encontró a Él. Pero lo que sí podemos decir es que hoy Él es, también, ese cúmulo de hojas que (lo) encontró.
Él es, también, Joan Wilhelm Bøkgaard. Tanto como Bøkgaard es Markieff o Giantino. Y tanto como Bøkgaard es Markieff y Giantino.
Esos papeles que encontró al mudarse a su nueva casa, esas hojas firmadas por autores desconocidos por él, esos textos escritos por esos otros que él no había sido hasta ese momento, dieron lugar, habilitaron el surgimiento de alguien, de un Alguien: J. W. Bøkgaard.
Él leyó esos cuentos, ensayos, garabatos. Los compiló. Seleccionó algunos. Descartó otros. Modificó. Corrigió. Cambió. Borró. Tachó. Agregó. Alteró. Incorporó. Creó. Todo eso hizo con ese cúmulo de hojas. Y más.
El futuro resignifica el pasado. La vida es espera. La vida es búsqueda. La vida es relato. Somos y no somos. Somos una Crónica. Somos un género literario, una recopilación. Somos narrador y testigo presencial a la vez. Somos la sombra reflejada en el espejo. Somos un relato inacabado en busca de sentido, (re)leyéndonos, (re)escribiéndonos.
Crónicas de J. W. Bøkgaard intenta ser, a sabiendas de la imposibilidad de tal aventura, el fiel reflejo de ese camino.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Crónicas de Bøkgaard

Y llegó el día... ¡ya está publicado! Querés hojearlo, tener más información o comprarlo... ¡Te invitamos! ¿Cómo? PRESIONÁ AQUÍ